30.6.09

EL PÁRROCO CIEGO O EL SONIDO DE LOS CERDOS

De este asunto no conocemos mucho más
de lo que aquí contaremos
y el final sigue y seguirá abierto
como el ineludible
destino
de todos los finales
de todas las historias contadas por los hombres.
Ocurrió en un pueblo que, no hace mucho, ha dejado de existir.
Un pueblo pequeño,
una aldea de seis casas
una parroquia
medio centenar de cabezas de ganado y un chiquero.
El párroco era ciego y la luz del sol lastimaba sus ojos inservibles
por lo que sólo oficiaba misa de
tarde
cuando empezaba a oscurecer
y las misas terminaban de
noche
cuando los camiones pasaban iluminando la ruta
y jamas se detenían.
El chiquero estaba pegado a la parroquia
y el párroco ciego
nunca pidió
que
lo alejaran.
El ruido propio de los cerdos
al comer o
pelear
o
fornicar en el lodo
se mezclaba con los
rezos
las oraciones humanas
como si de alguna
manera
también los cerdos participaran en el rito.
A veces
ya sea por la proximidad de una tormenta
o la presencia de alguna
enfermedad
los cerdos enloquecían
entonces el párroco ciego
callaba
mientras la misa transcurría bajo un temeroso silencio humano
y el sonido de los
cerdos.

Aún así fue particularmente extraña
inolvidable a la
fuerza
la última misa
que este sacerdote ciego
dio en el pueblo que hoy no existe.
Habló durante
horas
dijo el sermón más largo
que los presentes pudieran recordar
habló de rayos como anguilas
cayendo en picada en la
llanura
habló de arboles antiguos
habló de gauchos cenando en caros hoteles
habló del fuego y la
sequía
habló de payadores tomando un tren al sur
habló de mujeres congeladas
y animales sagrados
habló de la carne y de la
harina.
El párroco ciego habló de maquinarias y tambores
de San Jorge y altos
edificios
de la última cosecha y de los ángeles visibles
habló de un granero y Lady Macbeth.
También habló de un milagro en una calle de otro
pueblo.
Un convoy de camiones cruzó la ruta
como fuegos de artificios
como luminarias
mientras el párroco ciego hablaba
sin detenerse
poseído
hablaba del único puente que cruza el río Sangre Vieja
de grandes carteles de
publicidad
de autos raros de un cordero y de un caballo.
Hablaba
decía
contaba
hasta que dejó de hacerlo
e invitó a los feligreses a
comulgar
pero aquello no era una hostia común
sino una hecha con carne de
cerdo
pequeñas medallas de carne blanca
que los feligreses comieron
asombrados
mirándose los unos a los otros
mientras el párroco
se marchaba de la
iglesia
solo y ciego en la noche
hacia un punto impreciso del
campo.
De los que allí
(en aquella parroquia, bajo aquella noche y con aquel párroco ciego)
comulgaron
sólo
sabemos
que luego abandonaron el pueblo por diversas circunstancias
y que a algunos les fue un poco mejor que a
otros.

Lhooner 23-11-04

23.6.09

La noche celta en Brasil

“Una magia que enciende desde el hielo”


I

Era un joven druida
y la tierra
crujiente
con insectos antiguos
que no hacían diferencia de las piedras.
Un calor como tormenta de otras latitudes
venía a una ciudad primitiva
ahí
donde los brujos no inventaron magia.

Eddie cruzó la frontera cerca de los dientes.
No tuvo tiempo de mover los dedos.
O de alzar las manos.
Nada
que hiciera posible alguno de sus trucos.
Allí tal vez el cielo
se lo hubiera tragado un animal.

Pensó en las islas frías
del norte.
Pero las orillas plateadas
se congelan
en el mar
sólo como lo hacen los satélites.

El sol azul cambió por uno verde.
Ruinas que se construyen como ciudades del futuro.
Y ni el mejor hechizo
parece funcionar tan lejos de los polos.


II

“Pero hay un día
en que las noches del mundo se confunden
y llega
la noche celta a Brasil”

Quizás fue
en una noche de éstas
que el viento se soltó del campo.
Las hojas de la selva se derritieron en hielo
y después de esperar siempre
esa señal
Eddie
consiguió recordar hacia adelante.

13.6.09

ELEGÍA PARA EL FLACO

entonces
en el viaje de un cáncer se fue El Flaco

evangelista y borracho

entrerriano

hincha de River y borracho

un esqueleto feliz que andaba en bicicleta

un ahogado del río Uruguay
que se mudó a
Morón

era borracho y le gustaban los perros

le gustaba cantar y era
borracho

en su cara calcado el mapa de la nada

una gotera del río Paraná



Lhooner 13 junio 2009

6.6.09

Costa Picazo


en Tailandia

cada vez somos más últimos
y menos mohicanos

a mí
hace un tiempo
me decían kung fu.

un día después
de terminar
con el amor de su vida
murió David.
Carradaine.

desnudo

ahorcado.



Junio. 2009.