31.1.09

Sci-Fi

patio universitario en resistencia
fiesta boliviana en Crovara

caminar solo unas cuadras hasta el kiosco
ir en taxi
a buscar comida
en ciudad desierta

llevar la droga de la delegación
ser joven y viejo
convidar música de hotel
crear mitos

viajar al sur
muy temprano
por la mañana de lo nuevo

y extrañarte
como eras.

24.1.09

POESÍA VERTICAL

.
Hay que caer y no se puede elegir dónde


Hay que caer y no se puede elegir dónde.
Pero hay cierta forma del viento en los cabellos,
cierta pausa del golpe,
cierta esquina del brazo
que podemos torcer mientras caemos.

Es tan sólo el extremo de un signo,
la punta sin pensar de un pensamiento.
Pero basta para evitar el fondo avaro de unas manos
y la miseria azul de un Dios desierto.

Se trata de doblar algo más que una coma
en un texto que no podemos corregir.


.

23.1.09

YA VES?

EL CUENTO FEO DE LA MANZANILLA


Angelito estaba enfermo. Tenía gripa.
Su mamá lo encerró en su cuarto.
—Angelito, no te vayas a levantar de tu camita —dijo.
—No mamá —contestó Angelito.
Apenas se fue, Angelito se levantó y abrió la ventana.
Abajo pasaba una señora.
Angelito le hizo pipí encima.
La señora dijo: "Está lloviendo", y corrió.
A Angelito le gustó esto.
Tomó más té de manzanilla, para tener más pipí.
Pasó un señor y Angelito volvió a hacer pipí.
El sombrero del señor estaba todo mojado de pipí
—¡Te pego! —le gritó muy enojado.
Angelito se escondió.
El señor se fue gritando. —¡Gente cochina!
Angelito se quedó en su cama hasta que vio venir al elefante
y el caballo.
Les hizo pipí.
El elefante subió al cuarto y se comió la camita de Angelito.
El caballo se subió sobre el armario y chupó la pintura de la pared.
Después hizo caca en el té de manzanilla.
—¿ Ya ves ? —dijo el elefante.

11.1.09

ATAJOS

La única vez que vi el arroyo de Morón
-el pequeño tramo q está desentubado a cielo abierto-
tenía 11 años y
había llegado
hasta
allí
en bicicleta.
Un hilo de agua estancada e inútil.

Nunca más llegue al asombro pedaleando.


Lhooner

8.1.09

confesión de mirlo

nubes que son síntomas
de huir
relojes detenidos
absorbiendo la carne
relojes absorbiendo la carne
gangrenando la luz
aposentando tibiezas granuladas
insufladas en el desaire más denso
en el ardor cómplice
de huir
de alejarse.
nubes que son síntomas del verso
de la verdad disuelta
en la vereda ineficaz
trastocada
acosada por esa quietud que disimula el año
el año en que te conocí
la fecha en que te conocí
en una calle de Lima
en un teléfono de Lima
en un domicilio de Lima
en un absurdo de Lima
en un corredor de Lima
en el terremoto de Lima
en el ansia
en el transito
en el desconcierto
soñando
escuchando latiendo gimiendo gritando jadeando
solo en Lima
en Lima sudoroso
en Lima

nubes que son síntomas de huir
y nunca llueve
y el verso es el sol.


5.1.09

ES OTRO HECHO


26 DICIEMBRE 2008
LA ÚLTIMA
PHIL 3
EN LAS CALLES

3.1.09

La poesía latinoamericana

Algo horrible, caballeros. La vacuidad y el espanto.
Paisaje de hormigas
En el vacío. Pero en el fondo, útiles.
Leamos y contemplemos su diario duscurrir:
Allí están los poetas de México y Argentina, de
Perú y Colombia, de Chile, Brasil
Y Bolivia
Empeñados en sus parcelas de poder,
En pie de guerra (permanentemente), dispuestos a defender
Sus castillos de la acometida de la Nada
O de los jóvenes. Dispuestos a pactar, a ignorar,
A ejercer la violencia (verbal), a hacer desaparecer
De las antologías a los elementos subversivos:
Algunos viejos cucú.
Una actividad que es el fiel reflejo de nuestro continente.
Pobres y débiles, son nuestros poetas
Quienes mejor escenifican esa contingencia.
Pobres y débiles, ni europeos
Ni norteamericanos,
Patéticamente orgullosos y patéticamente cultos
(Aunque más nos valdría aprender matemáticas o mecánica,
¡Más nos valdría arar y sembrar! ¡Más nos valdría
Hacer de putos y putas!)
Pavos rellenos de pedos dispuestos a hablar de la muerte
En cualquier universidad, en cualquier barra de bar.
Así somos, vanidosos y lamentables,
Como América Latina, estrictamente jerárquicos, todos
En la fila, todos con nuestras obras completas
Y un curso de inglés o francés,
Haciendo cola en las puertas
De lo Desconocido:
Un premio o una patada
En nuestros culos de cemento.

Epílogo: Y uno y dos y tres, mi corazón al revés, y cuatro y cinco y seis, está roto, ya lo veis, y siete y ocho y nueve, llueve, llueve, llueve...