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23.6.09

La noche celta en Brasil

“Una magia que enciende desde el hielo”


I

Era un joven druida
y la tierra
crujiente
con insectos antiguos
que no hacían diferencia de las piedras.
Un calor como tormenta de otras latitudes
venía a una ciudad primitiva
ahí
donde los brujos no inventaron magia.

Eddie cruzó la frontera cerca de los dientes.
No tuvo tiempo de mover los dedos.
O de alzar las manos.
Nada
que hiciera posible alguno de sus trucos.
Allí tal vez el cielo
se lo hubiera tragado un animal.

Pensó en las islas frías
del norte.
Pero las orillas plateadas
se congelan
en el mar
sólo como lo hacen los satélites.

El sol azul cambió por uno verde.
Ruinas que se construyen como ciudades del futuro.
Y ni el mejor hechizo
parece funcionar tan lejos de los polos.


II

“Pero hay un día
en que las noches del mundo se confunden
y llega
la noche celta a Brasil”

Quizás fue
en una noche de éstas
que el viento se soltó del campo.
Las hojas de la selva se derritieron en hielo
y después de esperar siempre
esa señal
Eddie
consiguió recordar hacia adelante.

6.6.09

Costa Picazo


en Tailandia

cada vez somos más últimos
y menos mohicanos

a mí
hace un tiempo
me decían kung fu.

un día después
de terminar
con el amor de su vida
murió David.
Carradaine.

desnudo

ahorcado.



Junio. 2009.

31.1.09

Sci-Fi

patio universitario en resistencia
fiesta boliviana en Crovara

caminar solo unas cuadras hasta el kiosco
ir en taxi
a buscar comida
en ciudad desierta

llevar la droga de la delegación
ser joven y viejo
convidar música de hotel
crear mitos

viajar al sur
muy temprano
por la mañana de lo nuevo

y extrañarte
como eras.

8.12.08

X

2. decurso de la investigación


La muchacha sonríe ante tantas y variadas preguntas. Cómo es aquello, de quién son estas llaves, a qué hora murió, ¿cuál es el lugar donde ocurrieron los hechos? …
Suspira. Hace largo tiempo que nadie le pregunta tantas cosas. La muchacha recorre el cuarto blanco, cerrado, con un amplio y (supone ella) grueso ventanal polarizado. No puede ver que hay del otro lado pero intuye un árbol de navidad con sus luces encendidas, parpadeantes en la oscuridad. Al costado del árbol 3 policías juegan a las cartas. El viejo escritorio está repleto de fichas, apuestas, diligencias que aparentemente se resolverán en el pasado de una vaca pastando en diferentes llanuras que parecen la misma pero no lo son. Los policías beben café.

Ella está sentada y bosteza. El hombre al otro lado de la mesa de interrogatorios se pasea de izquierda a derecha, de derecha a izquierda, como el péndulo de un excéntrico reloj. Su lengua perspicaz no se detiene tal como el cucú nos da la hora. Esto recuerda algo a la muchacha. “Qué hora es”, pregunta. “Creo que tengo que irme”, afirma con seriedad. El hombre sonríe. “Una última pregunta”, dice. “¿Eran chicos o chicas?”. La muchacha se toma su tiempo para contestar, reclina la silla metálica hacia atrás y mirando el techo clarísimo, impoluto como un cielo del espacio, le responde: “no lo sé”.



,
.

19.11.08

X

4. una ensalada verdadera


Autos chocadores. El sótano se iluminó pero, según recuerda, la lámpara estaba quemada. “Abran la puerta”, dicen voces desde el otro lado. Una burbuja de líquido azul asoma desde la cerradura. Hace poco, cerrando los ojos y dibujando una cruz en el mapa de su mente, recordó el olor de los conejos asados. Una nueva primavera ha llegado, pero la otra no terminó de irse. “Abra la puerta” insistieron las voces. El tenedor tenía diminutas manchas de sangre, pero sangre al fin... La manija tembló como si intentaran forzarla.

“Esta cerrado” reflexionó el mudo, “no tengo la llave”.
“Nosotros tampoco”, le contestaron las voces desde el otro lado.


.
.

28.9.08

Una hermosa noche

Es una hermosa noche veraniega
en pleno invierno.
Estoy en mangas de camisa
y me preparo un escocés
con 2 hielos
y en un vaso de whisky, para colmo.
Abro la ventana
el viento entra en el jodido edificio
rechazo malos presentimientos.

Supongo que hago lo correcto.

Escribí 3 oraciones y cada cual tenía uno o más problemas. Las borré completamente.


Tal vez alguien me vea
a través de la ventana
sentado frente a la computadora
y piense que estoy chateando.
Y que a veces me quedo sin escribir
o miro por la ventana
(pero sin ver más que un perfil de arquitectura
luces
y árboles)
porque nadie contesta.
Entonces ese alguien piensa
que debo ser retorcido
o que uso metáforas demasiado abiertas
donde el pensamiento puede dar un patinazo
y de pronto verse golpeado
deslizándose.
Pero lo más posible
en este momento
es que aquel tipo observando mi ventana
(si alguien aun observa)
no vea más que un punto.
Un punto de luz amarilla.
Un punto negro.




Henríquez


23.9.08

Más de lo mismo

Un hecho real Como a casi todos últimamente, a Harry, lo conocí en el bar. Bordeó nuestra mesa y nos miró con cierta timidez de extranjero, sonriendo, a la espera de que alguno le dirigiera la palabra. Un momento después ya estaba sentado, bebiendo con el grupo como uno más. Cosas como estas suelen ocurrir. Harry decía ser irlandés, y aunque su aspecto no lo desmentía –rubio, flaco, alto, pelo corto y barba de 2 días-, al principio dudaba de que fuera un actor, uno muy habilidoso, haciéndose pasar por turista y tomándonos el pelo. A medida que la noche transcurrió me di cuenta de que no era así. Nosotros lo jodíamos preguntándole si era del IRA. Fumamos en el baño y salimos del cyber. Nana se fue y viajamos con Bonzo, el irlandés, y Doval, a casa del viejo pescador. Compramos un par de cervezas y pasamos un rato en el garage. Bonzo se entretenía como un niño con el irlandés, quien le enseñaba llaves de judo. Doval y yo leíamos poemas y los comentábamos ante la mirada estupefacta de Caro que –perdón, la había pasado por alto-, también estaba allí. Lo invitamos a fumar sucesivas rondas y Harry se sintió en confianza. Me imaginé, poniéndome en su lugar, que había llegado al lugar deseado. Al puerto donde los vagabundos son tratados con respeto, con hospitalidad, música extraña, poesía y drogas comunitarias. Y así, de pronto Morón, un parador sudamericano del movimiento en el sin sentido de la distancia entre Buenos Aires y Belfast. Alrededor de las 3 o 4 de la madrugada dimos al viejo pescador un descanso y partimos de regreso al centro. Bonzo y el irlandés clamaban por una cerveza más desde el asiento trasero de Charly, mi 128 rural, de modo que paramos en un pancho 69 de avenida Irigoyen a cargar combustible. Esas últimas dos cervezas las tomamos manejando por las callecitas de Morón, charlando cosas ciertas hasta el punto final de una pupila. Harry estaba alegre. Antes de irse me pasó su celular y yo le di el mío. Una o dos semanas después lo volvimos a ver en el bar. Pero nosotros éramos muchos, y tal vez esto sumado a su vacilante condición de extraño, o a alguna otra urgencia, determinaron que Harry no se quedara por mucho tiempo. Sólo se acercó, con un vaso de cerveza en una mano y la botella en la otra, fue puras sonrisas un instante y volvió a perderse entre las computadoras del local. Desde entonces no volví a verlo. Ayer, boludeando con el celular, borrando números viejos, vi su teléfono y pensé en llamarlo, o al menos mandarle un mensaje. Pero -como suele suceder- no lo hice. Lo pensé un momento y no lo hice. Quizás ese mensaje casual hubiera cambiado el rumbo de esta historia. Hoy, después de la radio, fuimos con Nana a tomar una cerveza. Estábamos hablando de quien sabe qué, cuando Nana asoció algo y pensó en Harry. Entonces me pasó una hoja de diario doblada en 4, por encima del escritorio. Vi esa hoja como si fuera un objeto traído desde otro mundo, un diario de juguete y a su vez una replica perfecta, real, perfectamente real, el absurdo confirmándose a sí mismo. En la hoja decía: “Investigan el crimen de un turista irlandés, baleado en Castelar”. “La victima se llamaba Harry Christopher, tenía 28 años y decía haber nacido en Belfast, capital de Irlanda del Norte.” Me sentí muy mal, e inclusive ahora tengo la sensación de que algo muy grave ha ocurrido. De que esto es una señal clara e indefectible de algo que no podemos prever. No necesariamente algo malo, pero la señal está aquí.
Le dije a Nana que me sentía un poco culpable, por hacer sentir al tipo que Morón era un buen lugar. Quizá Harry había bajado la guardia. Se había confiado. O quizás nada de esto.
Justamente llegó Lhoner, proponiendo, como se suponía también en el diario, que el asunto era más turbio que un simple homicidio por robo. Drogas, ajustes de cuentas, el FBI, la INTERPOL. Le dije que no era así, que yo lo había conocido, que Harry era una buena persona. Lhoner nunca compartió mi certeza. Dijo que yo no lo conocía como para saber si era o no un traficante o algún tipo de agente. Le dije que al menos lo conocía mejor que él, que no lo había visto ni una vez en su vida. Además Harry buscaba la compañía en vez de evitarla, cosa que hizo por desesperación, por estupidez o por pura inocencia de no conocer el territorio o basarse en impresiones falsas. Como la que nosotros le dimos en el garage aquella noche. En el recorte periodístico se mencionaba un tatuaje de águila que cubría la mayor parte de su espalda. Lo recuerdo, como también su sonrisa, los gestos vivos. No fue nadie para mí pero pudimos alcanzar un entendimiento, cierto pacto, un acuerdo a menudo esquivo aun para quienes se ven todos los días. Fue breve la despedida, en Machado y Mendoza, al bajarse de mi auto. Llevaba intacta su alegría de amigo, como un mensaje contra el tiempo. Intacta mi seguridad de que su historia continuaría desarrollándose con la nuestra. Y en cierto modo, eso está hecho. Y yo en pocos días cumpliré 28 años. Y Harry, ahora, está muerto. Tal vez un mensaje de texto hubiera cambiado todo. Cuando le cuente al viejo Doval, no lo va a poder creer.

19.8.08

AVISO - Don Diego

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El proximo Jueves 21 de agosto, Henríquez leerá

en el consejo deliberante de Morón.

Phil estará presente, infiltrado entre los espectadores.

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Don Diego xxxxxxxxxxxxx (reversión)

Don Diego se fue a Italia
Abandonando el calor de Calorifornia
A buscar una buena mujer
Y un par de hijos.
Don Diego partió desde América
Dejando atrás a dos de sus mejores amigos
Uno de ellos era sordo
El otro, no era nadie.
Se fue a Italia
Esperando encontrar el amor
Que no le había dado la noche tropical
Que no le había otorgado la justicia
Que no había ganado en ese pácman donde era Zorro
Y siempre quedaría alguien a quien salvar.
Se fue a Italia
No a la Italia donde la CIA revienta comunistas
No a la Italia de los techos de oro
No a la Italia del dialecto, la cultura, el folklore, la ignorancia
Se fue a una especie de coliseo cibernético
Asistido por caballos
Remolcados por un camión técnico-romano,
Gladiador que había muerto antes de la primavera.
En esa tierra se estableció Don Diego, dejando atrás su pasado
Intentando la gloria del anonimato
En donde cosechar un amor
Y un par de hijos,
Creo que eso ya lo dije.

Al llegar dijo Buenos días
Sólo que en italiano
Y Solo por que no había nadie más allí
Y el aeropuerto lanzaba miradas líneas blancas.

Dicen que halló un lugar seguro
Una baticueva mediterránea
Con tecnología de punta
Que le hacía poner los pelos del afinado bigotito
Alertas a cualquier cambio del Estado
O de los climas.
Así fue que se casó
Y como ya saben tuvo 2 crías.
El tiempo transcurre
Como siguen las cosas que suelen seguir
Y el invierno calorífico lo inquietó
Y recordó la injusticia
Del pueblo aborigen-español
Dueño de una lengua que según dicen no existe
Pero jamás debió ser destruida
Y sintió el deseo ilógico
De buscar más.
De modo que tuvo más mujeres
Y mientras le hacían una turca en un sofá de Florencia
Vio nítidamente a Bernardo nítidamente
Su fiel amigo
Implorándole a Dios
Algo más que el estar del lado de los buenos
Algo más que la conciencia mínima de saber lo que hacía
Algo más que saber que la culpa es algo primitivo y superable
Y así fue, conoció a Melany
Cuya lengua era sutil
Y mucho más sus movimientos.
Pero él tenía hijos
Muy cuidados los dos – liberados
Uno llamábase Don
El otro, Diego,
Claro que había sido un hombre noble
Pero de imaginación escasa
- El Zorro es astuto
Pero lo cazan.
Solía decir su mujer tana
Mientras lo esperaba con la cena servida
Conciente de las justas hazañas de su marido
Pero no de las justas preñadas
Que se multiplicaban
Como renacuajos o estrellas.

Su vida siguió fiel
A la Melany de la sutileza
Y al honor de un pasado seguro
El matrimonio perfecto
Y la variedad del azar…
Porque, como decía Don:
“Todos los mitos se olvidan”
Y “en especial lo que son escuchados por sordos”
Le respondía Diego
Mientras un zorro chino se quemaba
Jugando con el fuego
Que invadía las sillas y los patios




Henríquez

22.7.08

2do. parte extraviado en submarinos



Noticias perdidas: 2do. Parte extraviado en submarinos


Mucho se dijo
De la primera carta de Phil
Que vino de improviso
Como una historia rumoreada
A través de periscopios que asoman en la realidad
Tan cerca que no nos vemos
Fumando como siempre en el ombú de la resistencia
A 2 cuadras y pico del cyber
Frente al garage
Con bolsas de basura colgadas bajo el agua
De un gran árbol podrido
En navidad.
Dicen que esa noche todos salimos de gira
Y hasta cucarachas y ratas nos siguieron por la vía interminable
Del Morón Estelar
Que sólo se enciende ciertas noches
Específicamente inciertas.
Mucho se dijo
Pero yo no escuché nada
–glú-glú-
Pasa un tren
Le dicen al hombre bestia.
Yo
A lo sumo leí
Alguna vez
Escrito en la cintura líquida de una enana
El mensaje cifrado
Del fin.

La contrapoesía

El contraespionaje poético
Esa noche
Nos persigue

Damos un par de vueltas
Nos autoperdemos.

Crecimos equivocados
Nunca estuvimos adelante.
Somos la retaguardia
De la
Poesía.

Henríquez, octubre 2007

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Antídoto #2